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Todd Rundgren “A Wizard, A True Star” (1973)

Publicado 19/07/2017

 

Todd Rundgren (Philadelphia, 22 de junio de 1948) es uno de esos músicos inclasificables. Aunque enmarcado dentro del Rock, Rundgren ha hecho de todo (Pop, Soul, Country, Folk, Blues…). Músico multiinstrumentista, líder del grupo Utopia y de Nazz, titubeó en sus comienzos con el Sicodelismo para más tarde (1970) iniciar su carrera como solista. Era una época de búsqueda de sonidos. Veda abierta por The Beatles. Casi todo estuvo permitido en el Rock en sus comienzos. Aunque estaba claro que si esos comienzos fueron dados por las canciones desenfadadas y divertidas de gente como Chuck Berry, Fats Domino o Jerry Lee Lewis, la evolución estaba en el tejado de muchas mentes inquietas de los 60s. Una de esas mentes era la de John Lennon. Otra la de Paul McCartney. Junto a ellos muchos chicos de 17 años que se impregnaban de todas esas influencias y que nunca estaban contentos con el resultado. Tanto era así que preferían meterse ellos mismos en los garajes de sus casas y guisárselo todo solitos.

Todd Rundgren era una de esas mentes inquietas que nunca estaba conforme con el resultado obtenido. Estuvo absorbiendo, cual esponja rockera, todo tipo de sonidos, desde el Blues de raíces hasta el Folk clásico pasando por los primeros discos de grupos como Pink Floyd o Soft Machine. Pero no sería hasta 1968 cuando, estando en New York, se topó con un disco y una artista que le cambiarían la vida. El disco era “Eli and the Thirteenth Confession” y ella Laura Nyro. Un disco demasiado avanzado para la época y que incluía temas que después fueron clásicos en voces de otros pero que contenía una colección de canciones inconfundiblemente personales con un estilo compositivo que era realmente el que Rundgren andaba buscando.

Ámbos, Nyro y Rundgren llegaron a conocerse personalmente y Rundgren le confesó a Nyro lo mucho que le había influido su disco en su forma de componer. Laura le invitó a su piso de New York y, absorto, Todd asistió a lo que fue sin duda una transposición metafísica absoluta: Nyro tocando en su piano, cantando e improvisando su peculiar estilo en una serie de acordes que le dejaron patidifuso. Pocos años después de aquel encuentro Nyro propuso a Rundgren liderar su banda de directo y que llevase a sus músicos a lo que Rundgren se negó argumentando que tenía giras que hacer. Y ese fue el final de la relación. Muchos años después, en 1997,  Nyro fallecía víctima del cáncer a la edad de 49 años curiosamente a la misma edad y con el mismo tipo de padecimiento que acabaría con la vida de su madre años antes.

 

Todd sin duda se quedó con el estilo de Nyro en su cabeza durante años, aunque para ser honestos y justos, no solo fue esta la influencia de Rundgren, como hemos comentado. La carrera como solista de nuestro hombre de Philadelphia comenzaría en 1970 pero no fue hasta el año 1973 y después de publicar un año antes su excelente “Something, Anything?”, disco que también ocupará un espacio en nuestra bodeguilla, cuando Rundgren publica este peculiar disco titulado “A Wizard, A True Star” (“Un Brujo, Una Verdadera Estrella”), título que pecaba de todo excepto modestia.

Desde la portada, donde se ponen de manifiesto entre otras cosas, las inquietudes de un Rundgren muy metido entonces en todo tipo de filosofías, culturas milenarias y componentes matemáticos, un escrito en sánscrito realizado por Patti Smith y una gran dosis de egomanía de un Rundgren que no olvidaba sus maniobras de marketing siempre anticipándose a las épocas. A este respecto decir que Rundgren siempre fue un visionario, al igual que unos pocos como Zappa o los mencionados Beatles a los que habría que añadir sin duda Harrison, anticipándose en las tecnologías, en la forma de grabar, editar y mezclar un disco. Los videos, la tecnología aplicada a los ordenadores (Rundgen fue el primer músico Rock que creó un disco interactivo, plataformas desde direcciones Web e incluso de realizar una gira completa con él solo como músico y donde el público interactuaba con la música que iba sonando a través de micrófonos elásticos ubicados en el techo del auditorio y que servían para modificar los ritmos de las canciones que Rundgren iba escupiendo desde el escenario) y un sinfín de excentricidades tecnificadas que hacen de este individuo un tipo interesante, sobre todo teniendo en cuenta que todo lo que hemos comentado lo realizó antes de iniciarse el nuevo siglo.

“A Wizard, A True Star” fue un disco concebido por Rundgren para, según sus palabras “paliar el aburrimiento imperante en la música excesivamente multiforme de los 70s”. Para ello utiliza una cantidad de temas cortísimos, unidos, sin pausas, para hacernos llegar un disco en el que el aprovechamiento más relajado de la energía aparece pero en la cara B. Cortes donde oímos a perros cibernéticos haciendo el amor, viajes a la tierra de Nunca Jamás, flechas a ritmo de procesión blusera, guiños a personajes como Salvador Dalí y viajes interplanetarios.

En la cara B encontramos esos temas mucho más relajados como el elegante homenaje que hace Rundgren al elegante Soul de Mayfield, Smokey Robinson o Thom Bell en un Medley con temas como el “I´m So Proud”,  “Ooh Baby, baby” y “La La Means I love you”. Y sin duda el tema-himno generacional que cierra el disco y que Rundgren continua interpretando en directo: “Just One Victory”.

 

No sería hasta el año 2010 cuando Rundgren interpretaría el álbum al completo en directo. Hasta ese momento solo interpretaba temas sueltos con su banda Utopia o bien en solitario. Incluso llegó a realizarse un video completo de la actuación de 2010 y por supuesto ediciones estaban pendientes de este disco y así fue hasta el año 2014 cuando aparece de nuevo editado en vinilo en edición limitada y además en doble vinilo ya que el disco originalmente duraba casi sesenta minutos y, como sabemos, cuando se trata de surcos vinílicos, si están muy apretadas el sonido se resiente. Siendo dividido el disco en cuatro caras, el resultado para los audiófilos es francamente satisfactorio y altamente recomendable. Por supuesto se respeta la portada Gatefold y sus correspondientes letras más alguna que otra sorpresa. También se edita su correspondiente versión en formato CD con unas interesantes notas escritas por Paul Myers, autor del libro “A Wizard, A True Star: Todd Rundgren In The Studio”, para los muy muy fans del disco.

 

No podemos olvidar la faceta siempre importante de Rundgren como productor e ingeniero de sonido no solo de sus discos sino de muchas obras de músicos como Meat Loaf, New York Dolls, Fanny, The Tubes, The Band, Badfinger, Daryl Hall & John Oates o Patti Smith. Pero eso será carne para un posterior comentario. Por el momento disfruta de esta dosis de egomanía cibernética desde el año 1973 con uno de los músicos norteamericanos menos conocidos en España pero más interesantes del mundo.                           

 

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